miércoles, 9 de julio de 2008

De Praga a la Habana reafirmo ,"Einmal ist Keinmal"

Dejando atras el infierno

Salí de un cine minúsculo que hay en la calle Industria, detrás del Capitolio. Ponen películas viejas. El puente sobre el río Kwai. Estuve un buen rato silbando la marcha, Caminando y silbando. Cuando la estrenaron yo tenía siete años. Han pasado cuarenta y y sigo silbando lo mismo. Quizás no existe otro lugar del mundo como Cuba para ser uno y muchos al mismo tiempo. Pero as difícil. Uno trata de aferrarse a un espacio pequeño y manejable. Aturde saber que el mundo es tan inmenso. O que uno es tan insignificante.

Ya era casi de noche. Fui atravesando Centro Habana cono quien camina por zona de desastre, hasta la bodega de Laguna y Perseverancia.

—¿Qué tal, Lily? ¿Qué hay de nuevo?

—¿De nuevo?, mira. Misericordia, que Dios lo tenga en la Gloria.

De la casa de al lado sacaban un muerto en una camilla. Cubierto con una sábana Lo metían en una ambulancia. Me pareció que apestaba a pudrición.

—¿Quién es?

Lily no me prestó atención. Miraba fijamente a la ambulancia en las penumbras de la calle. Se persignó dos veces y repitió «misericordia». , Me quedé un rato en silencio, recostado al mostrador. Dos negros entraron a la bodega. Lily tenía una botella de ron y empezaron a beber. El muerto era un marinero de cuarenta y tres años. Vecino desde siempre. Seis meses atrás regresó de un viaje. Traía una molestia en la lengua. Cáncer. Empeoró muy rápido. Vomitaba sangre y apestaba. Estuvo unas días inconsciente hasta que murió. Era un tipo alegre. Quería curarse rápido para salir a navegar de nuevo. Dejó tres hijos. Con tanto hijoputa suelto por ahí y se muere este hombre que era un alma de Dios, porque mejor que él con sus hijos y con su mujer no lo hay en este barrio, etcétera. Escuché el chisme y me fui. En los últimos días me entero de muchos casos de cáncer. Todos se mueren de cáncer. Seguí silbando la marcha sobre el río Kwai y recordando que en casa no tengo nada de comer. Me quedan siete pesos. Pasó un tipo vendiendo pizzas. Compré una. Es un decir, si un italiano ve esta pizza se cae de espaldas. Desabrida, fría y dura como la pata de un muerto. Me la tragué. Me quedaron dos pesos en el bolsillo. «Dios proveerá», decía una de mis suegras, cuando yo tenía suegras. Bueno. Confiemos. Mañana es otro día y ya se me ocurrirá algo.

En definitiva, así es como uno vive: por pedacitos, empatando cada pedacito, cada hora, cada día, cada etapa, empatando a la gente de aquí y de allá dentro de uno. Y así uno arma la vida como un rompecabezas.

No me gusta hablar de las etapas de mi vida porque se remueve el dolor. Pero as así. Uno vive por capítulos. Y hay que aceptarlo. Mucha gente a mi alrededor estuvo inyectando rencor y odio en mi corazón. El final era invisible: ingresar al caos, seguir hacia abajo y no parar hasta el infierno. Cuando estuviera asándome en aceite y azufre en llamas ya no habría remedio.

Ya mi pellejo estaba achicharrado y pestilente a gases sulfurosos cuando logré detener la caída. Y comencé a recuperar algo de lo mejor. Me costó trabajo. Nunca volví a ser el mismo. Por suerte la vida es irreversible. Y sobre todo, no seguí rodando hasta el infierno. Pruebas que la vida te pone. Si no sabes o no puedes rebasarlas, ahí te quedas. Y tal vez no tienes tiempo ni para despedirte.

El ascensor de nuevo está roto y la escalera oscura, Sin un bombillo. Se roban los bombillos, rompen el elevador, hacen más y más entrepisos clandestinos para más y más gente y en cualquier momento el edificio se desploma. Estoy hasta los cojones de tanta miseria. Los bobos otra vez se cagaron en un escalón entre el cuarto y el quinto piso. Insoportable la peste a mierda fresca. El consejo de vecinos intenta arreglar la cerradura de la puerta de entrada, para mantenerla cerrada. Sobre todo de noche. De madrugada la gente entra a hacer de todo en la escalera: templar, fumar mariguana, cagar, mear. Pero es imposible cerrar esa puerta y lograr que cada vecino tenga una llave. Es ingenuo. Esto fue un edificio elegante de ocho pisos, con sus fachadas estilo Boston hacia San Lázaro y hacía Malecón. Pero hace años que es un aristócrata venido a menos.

Aquí sólo viven negros, viejas desastrosas, un par de putas jóvenes y otras ya destruidas que fueron putas de lujo en sus tiempos, viejos borrachos, y decenas de guantanameros que emigran en oleadas y nadie sabe cómo caben veinte en un cuarto.

Así y todo, los ilusos del consejo de vecinos aspiran a mantener cerrada la puerta y recuperar seguridad y tranquilidad en la escalera. El edificio se cae a pedazos. Literalmente. No es metafórico. Está junto al mar. Y tanto aire y salitre lo desmigajan y no se sabe a quién acudir para repararlo.

En fin. No sé por qué hablo de esto si no me importa. Pude irme en una balsa. Tuve muchas oportunidades de irme en balsas que hicieron mis amigos. Pero no, He navegado mucho en el golfo y sé lo que es el Caribe. Me dan miedo las balsas. A veces es malo saber tanto. Los ignorantes son felices. La gente los cree valientes porque se lanzan a buscar Miami flotando en un neumático de camión. Pero no son valientes sino kamikazes.

La azotea está tranquila. Menos mal porque aquí siempre hay revoltura. Un calor horrible. Ni gota de brisa. El mar como un plato. Será una noche bellísima de luna llena. Desde el octavo piso se ve todo. Dentro de mi cuarto no puedo estar. Tiene el techo de fibrocemento y es un horno. Hace falta un aguacero para que refresque un poco. Me desnudo y salgo a la azotea. Queda agua todavía en los tanques. Me baño. Y me quedo por allí, secándome al aire. En la azotea hay siete cuartos. El único que vive solo soy yo. A la gente no le gusta vivir en solitario. A mí sí, para no responsabilizarme con nada. Ni conmigo mismo. Siempre fui demasiado responsable. Basta con eso. Ahora a veces viene una vecina y se queda conmigo alguna noche. Es una negra muy delgada y fibrosa, de treinta y dos años. Nos gustamos y tenemos buenas orgías. Es muy negra y tiene un olor fuerte en las axilas y en el sexo. Eso me excita tanto que parecemos dos locos revolcándonos. Pero hasta ahí. Nada más. Luisa se perdió de aquí desde una noche que le tumbó trescientos dólares a un tipo. La mulata creyó que tenía una gran fortuna y no estaba dispuesta a compartirla con nadie. Hace dos meses que no la veo. Cualquier día de estos regresa haciéndome algún cuento y sin un centavo en la cartera.

Hay toques de tambor por todas partes. Se escuchan. Es 7 de septiembre, vísperas de La Caridad del Cobre. Los tambores suenan desde muchos sitios y recuerdo aquellas películas de exploradores en el Congo: «Oh, los caníbales nos rodean.» Pero no. Los negros sólo celebran a la Virgen. Eso es todo. Negros de fiesta. Nada que temer.

Desde aquí arriba se ve toda la ciudad a oscuras. La termoeléctrica de Tallapiedra lanzando humo negro y espeso, que no se mueve. No hay viento y el humo se queda tranquilo. Un olor como amoniaco inunda la ciudad. La luna llena lo platea todo a través de esa niebla densa de gas y humo. Casi no hay carros. Algún auto por el Malecón. Todo en silencio y tranquilo, como si no pasara nada. Solo los tambores que se escuchan apagados y lejanos. Me gusta esta lugar. El mar se ve plateado hasta el horizonte. Cuando ya no soporto más el humo y el gas, entro al cuarto y cierro la puerta. Sigue el calor. Refrescará más tarde. Sólo dejo abierta la ventana pequeña que da al sur. Desde allí se ve toda la ciudad, plateada entre el humo, la ciudad oscura y silenciosa, asfixiándose. Semeja una ciudad bombardeada y deshabitada. Se cae a pedazos, pero es hermosa esta cabrona ciudad donde he amado y he odiado tanto. Me acuesto solo y tranquilo. Nada de sexo. Demasiado sexo en los últimos días. Hay que descansar un poco. Descansar y agradecer a Dios y pedirle fuerza y salud. Sólo eso. No necesito más. Tengo que evitar a los demonios, y ser fuerte. En definitiva sin fe cualquier sitio es otro infierno.

domingo, 6 de julio de 2008

!!!!!!!!!!!!

Einmal ist Keinmal

jueves, 26 de junio de 2008

Sacundara


He is packing his bags, leaving somewhere I am not for somewhere I am not. I feel so helpless. Hell, I'm jealous. -

domingo, 22 de junio de 2008

Who knows whats going on... inside


When they poured across the border
I was cautioned to surrender,
This I could not do;
I took my gun and vanished.
I have changed my name so often,
I've lost my wife and children
But I have many friends,
And some of them are with me.
An old woman gave us shelter,
Kept us hidden in the garret,
Then the soldiers came;
She died without a whisper.
There were three of us this morning
I'm the only one this evening
But I must go on;
The frontiers are my prison.
Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then we'll come from the shadows.
Les Allemands e'taient chez moi, [The Germans were at my home
Ils me dirent, "Signe toi," They said, "Sign yourself,"
Mais je n'ai pas peur; But I am not afraid
J'ai repris mon arme. I have retaken my weapon.
J'ai change' cent fois de nom, I have changed names a hundred times
J'ai perdu femme et enfants I have lost wife and children
Mais j'ai tant d'amis; But I have so many friends
J'ai la France entie`re. I have all of France
Un vieil homme dans un grenier An old man, in an attic
Pour la nuit nous a cache', Hid us for the night
Les Allemands l'ont pris; The Germans captured him
Il est mort sans surprise. He died without surprise.]
Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then we'll come from the shadows.

domingo, 15 de junio de 2008

Meditations At Lagunitas

All the new thinking is about loss.
In this it resembles all the old thinking.
The idea, for example, that each particular erases
the luminous clarity of a general idea. That the clown-
faced woodpecker probing the dead sculpted trunk
of that black birch is, by his presence,
some tragic falling off from a first world
of undivided light. Or the other notion that,
because there is in this world no one thing
to which the bramble of blackberry corresponds,
a word is elegy to what it signifies.
We talked about it late last night and in the voice
of my friend, there was a thin wire of grief, a tone
almost querulous. After a while I understood that,
talking this way, everything dissolves: justice,
pine, hair, woman, you
and I. There was a woman
I made love to and I remembered how, holding
her small shoulders in my hands sometimes,
I felt a violent wonder at her presence
like a thirst for salt, for my childhood river
with its island willows, silly music from the pleasure boat,
muddy places where we caught the little orange-silver fish
called pumpkinseed. It hardly had to do with her.
Longing, we say, because desire is full
of endless distances. I must have been the same to her.
But I remember so much, the way her hands dismantled bread,
the thing her father said that hurt her, what
she dreamed. There are moments when the body is as numinous
as words, days that are the good flesh continuing.
Such tenderness, those afternoons and evenings,
saying blackberry, blackberry, blackberry.

martes, 10 de junio de 2008

Merci Monsieur Bip !!!!!




  • a patricia porque nuestros mejores momentos fueron en silencio y porque ama el mimo ....

La poesia del silencio

Nacido el 22 de marzo de 1923 como hijo de carniceros judíos en Estrasburgo, la capital de Alsacia (Straßburg en alemán, Strasbourg en francés y pronunciado Strossbun en alsaciano), región ésta objeto de disputas territoriales pasadas, habiendo pasado a lo largo de su historia de ser posesión francesa a alemana, y viceversa.
Su verdadero apellido era Mangel; curiosamente, ‘carencia’, ‘defecto’, ‘escasez’ en alemán.
Se dice que ya desde muy joven era poco dado a hablar y prefería expresarse por gestos y utilizando la mímica para comunicarse.
A los 15 años y con el inicio de la guerra, su familia se había visto obligada a huir de los invasores alemanes. Poco después la temible Gestapo consiguió capturar a su padre y enviarlo luego junto con su madre, deportados al campo de concentración de Auschwitz, donde encontraron la cruel muerte nazi junto a otros miles de judíos.
Marcel Marceau debió perder así aún más las ganas de hablar...
En 1942 se unió a la Resistencia francesa en Limoges y pasó a ser Marceau, el alias que después conservaría como sinónimo de sobrevivencia y con el que se haría famoso utilizándolo como apellido.
Durante sus más de 60 años en el escenario, la experiencia traumática de la guerra lo debe haber acompañado en sus interpretaciones y creaciones. ¿No es su famosa Lucha contra el Viento, su caminata para no dejarse vencer por él, una metáfora de su particular lucha contra la Barbarie Nazi, en la que, aunque no avanzaras nada, no podías permanecer nunca inmóvil ni darte por vencido?
Terminada la guerra se matriculó en la academia de arte dramático. Sus maestros fueron Charles Dullin y Etienne Decroux. Su guía máximo, Charles Chaplin.
En 1955 sucede lo inesperado (para él). Una gira de dos semanas por EEUU termina convirtiéndose en un apoteósico triunfo de medio año recorriendo ese país. Eran los tiempos en los que la televisión todavía estaba en pañales y aún se exhibía películas en blanco y negro.
Marceau triunfaba con un arte que ya empezaba a extinguirse. Nada menos que los Hermanos Marx, Buster Keaton, Stan Laurel y Oliver Hardy se acercaron emocionados a verlo actuar en persona.

En 1978 fundó la ,École Internationale de Mimodrame en París , institución en la que enseñó a lo largo de más de 20 años, en forma paralela a sus actuaciones profesionales.
La lengua de Marceau era universal, inteligible por todos.
La pantomima era para él el Arte del Silencio.
Su éxito extraordinario lo explicaba así:

“El teatro en el mundo se ha separado demasiado de lo físico. Los actores dan palabras, en vez de dar su cuerpo. A mí me gusta contar sobre las cosas simples: amor, penas, felicidad, alegría, vejez y muerte. En el escenario le doy al público un pequeño héroe –Bip-, para que puedan reflejarse en él. C’est tout!”
Marceau fue y es una de las más grandes figuras de la humanidad, porque nadie como él personificó con mayor certeza una de las facetas buenas de la globalización. El arte sin fronteras: sin idiomas limítrofes y sin detenerse ante diferencias culturales.Se dice que ha influenciado a raperos y cultivadores del break-dance.( El famoso baile de michael jackson "walking backwards" fue tomado prestado de su obra "Caminando contra el viento" )

Murio el pasado sábado 22 de septiembre y con el su camiseta a rayas horizontales, su aspecto que recordaba a un vagabundo al estilo Charlot, su rostro maquillado de blanco y su abollado sombrero en el que la flor roja tal vez simbolizaba la vida , la esperanza y la paz ,la flor.

http://www.nacion.com/viva/2008/junio/10/viva1571366.html
http://www.tiempodecuba.com/node/789




domingo, 8 de junio de 2008

You don't know what you've got till it's gone












Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada ni escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó:

-¿Adónde va el patrón?
-No lo sé -le dije- simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.
-¿Así que usted conoce su meta? -preguntó.
-Sí -repliqué- te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta.